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LUMBAGO

Lumbalgia: dolor agudo y persistente en la zona lumbar.
Entendemos como zona lumbar a la parte baja de la espalda. La zona comprendida entre las últimas costillas  y el hueso pélvico por la parte posterior. Es decir, entre L1 y L5 aunque es verdad que en muchos procesos dolorosos se ven comprometidos tanto el sacro como el coxis.

El origen de ese dolor puede ser muy variado. Esfuerzos violentos, movimientos raros, traumatismos bruscos, traumatismos por repetición, malas posturas mantenidas durante mucho tiempo, trastornos estáticos o incluso problemas viscerales y/o ginecológicos pueden ocasionar lumbalgias.

La Columna Vertebral

La Columna Vertebral, también llamada Espina Dorsal, es el eje  central y longitudinal del cuerpo y está situada en la línea mediana o central del cuerpo, en la parte posterior del torso.
Sus dos funciones principales son las de protección y sostén.  Protege la médula espinal de posibles traumatismos y sostiene el peso de la parte alta del cuerpo y sirve de sujeción a la musculatura posterior, trasmitiendo dicho peso hacia la pelvis y las extremidades inferiores.

La Columna está formada por piezas llamadas vértebras. Estas vértebras no son iguales a lo largo de toda la columna y se dividen en:

.- Cervicales: 7
.- Dorsales: 12
.- Lumbares: 5
.- Sacro: en él los segmentos están soldados.
.- Coxis.

Entre vértebra y vértebra existen unos discos de tejido cartilaginoso llamados discos vertebrales o intervertebrales, que son los que permiten el desplazamiento de una vértebra sobre la otra.

Estos discos están formados mayoritariamente por agua y fibras de tejido. El agua se va perdiendo como resultado típico del envejecimiento, lo que puede provocar un estrechamiento del espacio entre dos vértebras y el aplastamiento de las estructuras nerviosas que existan entre ellas. Esto puede ser origen de dolor. Las fibras le confieren resistencia y elasticidad permitiendo la sujeción del núcleo del disco. El origen de muchas hernias puede ser debido a una pérdida de esa sujeción lo que provoca una salida del núcleo del disco.

Toda esta estructura está estabilizada por músculos y ligamentos que la dotan de resistencia y estabilidad.
En una visión lateral de la columna podemos apreciar que la columna presenta una serie de curvaturas básicas. Por pura física sabemos que una curva mantiene mejor el peso que una recta. Este es el sentido de las curvaturas de la columna, sujetar el peso con el mínimo esfuerzo.

De ahí que con una rectificación de la columna, por un traumatismo por ejemplo, aumenten las probabilidades de sufrir algún tipo de dolencia ante una mala postura o ante un esfuerzo.

Las curvaturas típicas de la columna reciben el nombre de lordosis y cifosis y como ya se ha dicho anteriormente, permiten mantener la posición de bipedestación con un mínimo esfuerzo muscular.

Vista posteriormente la columna parece recta. Si bien esto no es del todo cierto. Generalmente presenta algún tipo de compensación lateral por el uso de un brazo frente al otro. A lo largo de la columna una desviación en la parte alta de la columna se compensa en la parte baja de la misma y viceversa.

Lumbalgias

Como ya hemos definido anteriormente, es un dolor en la parte baja de la espalda, de origen muy diverso y a veces incluso desconocido.  Entre los orígenes más conocidos podíamos citar las malas posturas, los esfuerzos, los traumatismos y  problemas ginecológicos.

Podemos dividir ese dolor básicamente en tres tipos:

      • .- Agudos: lo más normal es que se deban a algún tipo de traumatismo o esfuerzo. En estos casos, con el paso del tiempo el dolor agudo desaparece o bien da lugar a un dolor de tipo crónico.
      • .- Crónico: Por malas posturas o por transformación de un dolor agudo. El dolor se localiza en la zona lumbar de una forma difusa e incluso puede irradiar a las piernas o a la zona inmediatamente superior de la espalda.
      • .- Ciática: Es un dolor muy característico por la parte posterior de las piernas. Generalmente empieza con un dolor lumbar de tipo crónico que se complica ante un gesto brusco que a veces puede ser tan “tonto” como agacharse a recoger un boli que se ha caído de la mesa.

        Aunque popularmente llamamos ciática a todo dolor que se irradia por la parte posterior de las piernas, este sólo lo sería cuando la raíz lumbar afectada es la quinta lumbar, y el dolor puede llegar a reflejarse en el pie. Y pasa a denominarse cruralgia cuando la raíz afectada es la tercera o cuarta y el dolor irradia hacia abajo y hacia la delante, a la zona de la ingle.

Entre las causas más probables para que se desencadene una ciática nos encontramos con:

.- Traumatismos en la zona lumbar.
.- Posturas forzadas y/o prolongadas.
.- Esfuerzos desacostumbrados.
.- Frío.
.- Embarazos.
.- Menopausia o problemas ginecológicos.
.- Tensiones familiares y/o laborales.
.- Problemas con la estática del individuo.


El dolor
El dolor es una fuente importante de información a la hora de evaluar una lumbalgia, aunque no la única.
Si el dolor comienza justo al hacer un ejercicio brusco o  durante un esfuerzo podemos suponer que podíamos encontrarnos ante una posible hernia o ante un esguince de los ligamentos que sujetan la columna. Si aparece después podemos pensar en los tejidos blandos (músculos, ligamentos y tendones) que se han visto comprometidos en el esfuerzo.

Si el dolor es agudo y localizado podemos encontrarnos ante una hernia o ante un esguince si es difuso puede ser debido a la musculatura o a una degeneración de los discos vertebrales.
O como ya hemos mencionado anteriormente la irradiación de ese dolor también nos da una información importante.
Si la persona refiere un dolor irradiado de tipo eléctrico por la parte posterior de la pierna y que llega hasta la punta del dedo, nos puede estar dando pistas sobre una posible ciática. Un dolor que irradia por el lateral de la pierna puede ser una  inflamación del Trocánter o de la Cadera. Y si el dolor se queda en la parte posterior del muslo, podría tratarse de una compresión del nervio ciática a nivel del glúteo medio y piramidal.

De ahí que preguntar a la persona afectada y que ésta nos cuente sus sensaciones sea de vital importancia.
Existen también una serie de pruebas para confirmar si existe una compresión de la raíz nerviosa que podemos hacer, como el test de Lasègue.

Pero es el médico el que debe evaluar y dictaminar cada caso para dar un diagnostico claro y preciso sobre el problema al que nos enfrentamos.

Técnicas Manuales

Existen técnicas manuales que nos van a devolver nuestra capacidad de movimiento o van a mejorar nuestro estado de salud. 

Como en todas las cosas, estas técnicas no son la panacea de nada, ni les podemos pedir milagros. Así las cosas si un paciente  acude a nuestra consulta con una hernia discal  que le produce un dolor, nosotros vamos a intentar ayudarle a que ese dolor  desaparezca o en su caso a mejorar su calidad de vida disminuyéndolo. Pero no podemos decirle nunca a esta persona que lo que hemos hecho es quitarle la hernia porque eso no sería cierto. La persona en cuestión sigue teniendo la hernia, lo que ocurre es que hemos relajado la zona y esa hernia ya no toca ninguna raíz nerviosa y por lo tanto ya no duele.

Es un error pensar que las diferentes técnicas que puedan existir nos van a devolver la salud inmediatamente. Es posible que se necesiten varias sesiones antes de notar mejorías e incluso que el dolor no llegue a desaparecer del todo y que lo único que consigamos sea aliviar a la persona.

Estas técnicas pueden ser tan diversas como el quiromasaje  o  el masaje de tejido conjuntivo en el que trabajamos las partes blandas del cuerpo (músculos, tendones y ligamentos), la osteopatía en la que trabajamos sobre las vértebras para conseguir su correcto equilibrio o la acupuntura.

Dichas técnicas pueden emplearse aisladamente o en conjunto dependiendo del estado de la persona y de lo que vea más oportuno el masajista. Y como en todas las técnicas existen  contraindicaciones totales o parciales que deben ser tomadas muy en cuenta antes de aplicarlas.

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