
La Osteopatía Sacro Craneal podemos enmarcarla dentro del marco de la Osteopatía aunque como una rama aparte. Usando como herramienta de actuación lo que J. Upledger denominó movimiento respiratorio primario tratamos de corregir las disfunciones del cuerpo, escuchando a este en sus necesidades y creando para ello una técnica menos agresiva y más comprensiva con las necesidades del paciente.
Es a Sutherland, alumno de Still (padre de la osteopatía), a quien debemos el descubrimiento de la osteopatía craneal. Tras la observación de más de treinta años de los huesos del cráneo, Sutherland llegó a la conclusión de que estos, pese a formar una unidad estructural, no estaban totalmente soldados los unos a los otros, sino que existen unos micromovimientos a través de las suturas óseas de los huesos que lo forman.
Sin embargo no sería hasta 1970 cuando Upledger de forma casual, durante una intervención quirúrgica, realiza un descubrimiento sorprendente, la existencia de un tercer movimiento en el cuerpo humano.
Además del movimiento circulatorio y del movimiento respiratorio, existe un tercer movimiento que el llamó “movimiento respiratorio primario” y que resulta independiente de los otros dos.
Este movimiento respiratorio primario afecta a todo el cuerpo. De esta manera surge la Técnica cráneo sacral.
Lo que hoy conocemos como movimiento respiratorio primario se origina en el cuarto ventrículo del cerebro con la creación del líquido cefalorraquídeo. Este se desplaza por la médula espinal hasta el sacro para después volver al cerebro.
Este movimiento de creación y destrucción de líquido cefalorraquídeo crea un movimiento a lo largo de todo el cuerpo. Es cuando este movimiento presenta algún tipo de restricción cuando podemos imaginarnos que hay alguna anomalía o disfunción.
A veces ignoramos realmente el motivo de esa restricción pero si que sabemos donde esta localizada, con lo cual podemos empezar a tratarla y a medida que el problema se aísla, los tejidos del paciente se van relajando y podemos ir profundizando en el problema. Y lo más importante de todo es que lo haremos de una forma no agresiva.
Iñigo Mendiluze Greño
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